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Wednesday, August 28, 2019

Mi última gira de los 30

Treinta y nueve es una edad comiquísima porque muchos preguntan sobre qué se siente tener casi cuarenta y a muchos se les olvida que me queda un añito de mis 30. Y es que se siente raro hablar de los 39. Es como cuando eras nene y te preguntaban tu edad y decías seis y medio o alguna bobada así. Sin embargo, es una excelente lección para no adelantarnos a los hechos. Casi tengo 40; pero si decimos casi chocamos, eso significa que no chocamos y lo mismo aplica a la edad. 

Ya mismito, pero todavía. 

En una secuencia de años curiosos e intensos, este último no ha sido la excepción con varios eventos de vida que ciertamente marcarán dónde estoy y a dónde iré. Cuando falleció Mama en junio, el cantazo dio duro por cuan esperado haya sido. Fue un alivio por un lado y desgarrador por otro y en estos dos meses luego de su partida me he dado cuenta cuánto tiempo pasaba conectado a la chica de alguna manera u otra. Fuese un mensaje de texto, un post que le gustó y compartió, palabras de consejo y aliento con esa paciencia eterna que la caracterizaba o nuestras llamadas de la mañana y la tarde, siempre estábamos pendientes el uno del otro. Por eso la veo en tantos detallitos. Por eso me canta a través de cosas tan microscópicas, que sólo sirve para demostrar que un corazón lo ve todo, lo escucha todo… y también lo siente todo. De la misma manera, me ha enseñado mucho de quién y cómo soy, de lo que importa en mi vida y que soy la única persona responsable por asignar jerarquía e importancia a lo que vivo… y aunque nunca me gusta generalizar, en este caso me parece que sí nos aplica a todos.

Siempre he tenido momentos de introspección tratando de calmar el carnaval que hay en mi cerebro para buscar cordura en la locura y hacer lo que tanto amo. Escribir siempre me ha venido bien y hoy por hoy es esencial a mi salud emocional, mental, física y espiritual. En el último año me ha ayudado a superar un sinnúmero de cosas y a enfrentar retos de vida, incluyendo a Mama. Durante el día que falleció, estuve escribiendo algo para ella y se lo leí a la noche. También le leí poemas que he escrito y otras cosas que he publicado. Como escritor, las palabras para mí cobran múltiples significados y roles y me parece que esa relación continuará evolucionando. Siempre doy lo máximo por ser un hombre de mi palabra y un hombre de palabra, o más bien, palabras. Llevo escribiendo por años y aunque he cumplido algunos logros, todavía tengo muchas metas por cumplir, cuentos por capturar y palabras por compartir. 

De las lecciones más valiosas que he aprendido en el último año es que no importa los retos, no importa lo triste que estés y lo mucho que duelan ciertos eventos, siempre podemos sonreír, siempre podemos dar lo mejor de nosotros y siempre podemos definir cómo manejamos lo que vivimos. En algunas cosas me queda muchísimo por aprender y crecer como ser humano. En otras, estoy feliz de cómo soy más que nada porque he puesto en práctica varias cosas que aprendí de mi madre y lo que quiero que me identifique como hombre, profesional y humano. 

Mi más sincero agradecimiento por todo el cariño y todo el apoyo que me expresan continuamente. Los mensajes de felicitaciones por el cumpleaños, por cosas de los libros y los mensajes de apoyo y cariño a la familia son regalos y bendiciones al igual que las sonrisas que inspiran. Gracias por un excelente año y a ver qué más inventamos antes de la nueva década. 

Un abrazo,

JD

Monday, August 13, 2018

38 pa’ 25 papeh

Recientemente debatí con mi esposa sobre la manera correcta de decir ‘papi’ en puertorro. Nuestros estudios exhaustivos indican que se escribe con ‘E’ y termina en ‘H’. Cabe hacer la salvedad de que si por casualidad estás bajo las influencias del alcohol, la ‘H’ se intercambia por ‘J’ alrededor del tercer o cuarto palo, dependiendo de tu tolerancia al alcohol.

¿Qué tiene que ver esto con mis 38? Tres pepinos por no hacer referencia a las Islas al este del continente de África a donde enviamos a tantas personas a diario. Ah y que o la pasas bien y te ganas las canas con gusto o te vas a agriar la vida. 38 años no es un universo pero hace tiempo que no soy un ternerito y la vida te enseña que aprendes o aprendes.

El tiempo es una cosa curiosa y si leíste la entrada anterior, me viste yéndome casi a un nivel esotérico contemplando el tiempo y el significado de la vida. Si lees esta entrada, de seguro te choca el cambio de tono, de idioma, de lenguaje utilizado y hasta estilo. Ahora si me conoces, sabes que soy así y escribo esta entrada no sólo para hacer complemento a las que tengo en la cabeza sino para que la gente conozca más de quién y cómo soy.

A menudo me preguntan por qué no escribo más en español y aunque quisiera que la contestación fuese una profunda, termina siendo una semi llorona y es que no sé ni si me leen en español. Por años he tenido una colección de poesía en español y otra bilingüe que se siente que no le dan mucha atención aunque de verdad que quiero a ambos libros muchísimo. Incluso, TwentyVeinte es de los libros que con más orgullo escribí, pero no se mueve mucho. La gente lo lee y le encanta. Le fascina la variedad en temas y la diferencia de quién soy como escritor en inglés y español. En inglés soy más fantasioso, más esotérico y confío que me siento más cómodo escribiendo en ese idioma. Pero no le quita que me gusta escribir en español y por eso para el año que viene saldrán varios libros en español. ¿Cuántos? Pues a ver cuánto me motivo pero a lo mínimo tres. Si se ponen con cosas y piden por esa boca, pues a lo mejor más :D 

Posiblemente te preguntas por qué haré semejante maroma y la razón de nuevo es personal. La gente no necesariamente me lee en español, pero si algo he aprendido dos años fueras de la Isla es que tuve que llegar a Atlanta para finalmente ser boricua y que me dijeran que soy el puertorriqueño. Tuve que ir al jardín botánico de noche para llorar de la felicidad que sentía mi corazón al escuchar el canto del coquí. Duele no estar en casa pero pienso que es el camino que me toca porque hay mucho por hacer y en Puerto Rico sólo puedo llegar hasta cierto punto sin padrino ni pala. En Puerto Rico o eres un duro o conoces a alguien y claramente tengo que seguir puliéndome en mi idioma natal, no sólo para complacer a Mama y las pocas personas que me leen en español, sino porque dentro de mí siento una necesidad tan grande de también dar algo para leer con sabor del Caribe, con sonrisas con agua de sal y rastros de coco, llevado a su perfecto punto de cocción en un alma que disfruta los atardeceres inigualables de mi Isla.

También escribo esto para comprometerme públicamente a esos proyectos, no porque no lo haya hecho antes sino porque la razón para querer hacerlo ha cambiado y en toda honestidad, me parece que cuando lean lo que sale de mí cuando estoy fuera de mi país no sólo demostrará que soy puertorriqueño, sino que amo mi lenguaje, mi casa y las particularidades de hablar como pleno isleño.

Comienza un nuevo año. Nuevas aventuras. Nuevos retos. Nuevos compromisos. No me sorprende que me haga falta PR viviendo al norte del charco, pero tampoco me sorprende que más me pide el alma escribir quien soy de todas maneras que se me ocurran.

Un abrazo,

JD